Villel de Mesa, la Pequeña Escocia

•Junio 1, 2008 • Dejar un comentario

Escalada en las highlands alcarreñas

El rugido de un taladro rompe la tranquilidad reinante en la comarca del Río Mesa, Guadalajara. Aunque poco que ver con las verdes Highlands de latitudes más norteñas, y perdida en la soledad con encanto de la España profunda, una Pequeña Escocia resurge a este lado del Canal de la Mancha, gracias a un pequeño grupo de escaladores madrileños que tomando el relevo de sus descubridores maños, han ido dando forma a nuevos sectores de esta escuela cercana a Villel de Mesa. Caliza de agujero y regleta, cerca de un centenar de vías con grados muy variados, y la posibilidad de escalar sin ruidos ni aglomeraciones durante todo el año, invitan a perderse entre estos campos perfumados por tomillos y romeros, para desconectar de todo lo que no sea roca… y buena gastronomía. Ah, sin pan no vayas.

Por María Gállego y Alberto Dotor


Un paseo por la geografía de la zona es suficiente para saborear el auténtico encanto de nuestra España profunda, y desconocida en sus más variados aspectos. Es el caso de la comarca del Río Mesa, desde su flora, con abundantes arbustos de tomillo y romero, y unos extensos campos de sabinas inconfundibles por su aroma, hasta los breves y esporádicos encuentros con zorros, liebres, perdices y algún que otro jabalí despistado.

Todo bajo la impasible mirada de los silenciosos buitres. Lugar idóneo para paseos en la soledad más absoluta, y para los amantes de la escalada tranquila. Eso sin mencionar el encanto de sus gentes y la tranquilidad que transmiten, siempre dispuestos a mantener una charla agradable. Escalar en estas tierras alcarreñas es una mezcla entre relajarse en un entorno poco conocido y repleto de campos donde se pierde la vista en el horizonte sin divisar ningún tipo de civilización, y disfrutar tomando fuerzas del sol de invierno para escalar a la sombra en los días más calurosos del verano. Una escalada intensa, rica en variedad de roca y presas, nos espera para poner a prueba nuestros límites.

Escaladores río arriba

La escuela fue descubierta por escaladores zaragozanos, que desde Jaraba venían buscando nuevas zonas donde reunir un buen número de itinerarios con todo tipo de dificultades. Recorrieron el cañón de Jaraba siguiendo el río Mesa hacia arriba, y tras pasar Villel de Mesa descubrieron este amplio cañón con muros a ambos lados de la carretera, al que denominaron Pequeña Escocia. ¿Razón? Por encontrarle cierta similitud, aunque parece ser que ninguno de ellos estuvo nunca en tierras escocesas…


Después del descubrimiento, una serie de escaladores maños se reunieron para trazar en un fin de semana las primeras vías de la escuela, equipando un buen número de líneas y dando vida a los primeros sectores: Primitivo, Retro y Postmoderno. Al equipar las primeras rutas en poco tiempo, se descuidaron en algunas un buen cepillado, y no se tuvo demasiado en cuenta la distancia entre las primeras chapas. Posteriormente, escaladores aragoneses continuaron la labor aperturista gracias a la cercanía con Zaragoza, aunque la escuela en realidad se encuentra en la provincia de Guadalajara.



Pequeña Escocia se dio a conocer en 1993 con la publicación de la guía “Escalando por Zaragoza”, de Felipe Guinda, quien le hizo un hueco entre otras escuelas de la provincia. Posteriormente Quique García y Mikel Silván publican “Escalada Deportiva en Zaragoza”, ampliando la información sobre sus trazados. En la actualidad, Pequeña Escocia ha ampliado sus horizontes gracias a la aportación, durante los últimos cuatro años, de los dos escaladores madrileños que suscriben.


El relevo madrileño

Descubrimos esta escuela y su potencial de expansión de un modo casual: durante un fin de semana invernal en Jaraba decidimos, ante la imposibilidad de escalar debido al intenso frío, dar una vuelta carretera arriba por la rivera del río Mesa, donde quedamos impresionados al descubrir una franja de caliza marrón con multitud de vías diseminadas, y un montón de posibilidades para equipar.


Entonces, al llegar al cruce con el cartel indicativo del desvío a Mochales, recordé repentinamente haber pasado mis veranos de infancia con mi abuela en algún pueblo no muy lejos de allí, donde todavía conservábamos una casa antigua, aunque deshabitada y a la venta. Mira tú por dónde, se abrió una posibilidad (con hogar incluido) donde pasar los findes de invierno. Y claro, es esa época, ya se sabe: gélidos días de frío y lluvia que obligan a profundizar actividades gastronómicas, con buena panceta y chuletas a la brasa en la chimenea. Con semejante base de operaciones, nos animamos a ponernos manos a la obra, algunas veces muertos de calor, otras con tres forros y gorro encima (las vías 04 y 05 fueron equipadas en años diferentes, una al día siguiente de la otra… ¡pero la segunda con resaca!).


Empezamos engordando los sectores ya existentes, como el sector Primitivo, donde dejamos constancia con Merijuana, 6b+ de placa fina. Con alguna vía bonita donde yo (María) dejarnos los dedos, comenzamos a rebuscar para trazar alguna línea de mayor dificultad, en la que apretar un poco más. Y surgió IV+ pa’l niño, 7b+/7c para que Felipe se quedara contento y no nos la decotara.

Continuamos trabajando en el resto de sectores, intentando dejar vías variadas. En el sector Retro armamos La Rebelión de un 6º, una vía de sombra para los días en los que el calor aprieta. El nombre se debe a la insurrección roquera vivida mientras la equipando: estando Alberto colgado, se desprendió un bloque que pasó por entre sus piernas rasgándole el pantalón y provocándole un buen corte. Afortunadamente, no hubo daños mayores, y sí un buen motivo de celebración a base de chuletas en la parrilla casera y acompañadas de un buen y tinto caldo.



Al otro lado del río

Al equipar esta vía descubrimos también que el tipo de escalada era distinto a este lado de la carretera; roca de mejor calidad y mayor diversidad de cantos, que inmediatamente nos reactivó y motivó para continuar la tarea aperturista en este margen del río. Así vio la luz el sector Carcharias, y posteriormente llegaría el sector Viajes.

Además buscábamos en estos sectores algo más de dificultad, a nuestro juicio algo que le faltaba a la escuela. De ahí que Carcharias tenga concentradas vías más difíciles y explosivas, que requieren buenas dosis de tendón. Fue nuestro particular terreno para equipar pequeños proyectos personales, mientras que el sector Viajes, en cambio, dispone ya de más líneas con mayor variedad de grados: desde V+ a 7c.

En el desarrollo de estos nuevos sectores contamos con la inestimable ayuda de Felipe y Jose, quienes se dejaron “convencer” fácilmente a base de chorizos y morcillas a la parrilla, regadas con buen vino. Aunque arrimaron activamente el hombro, abriendo, limpiando y probando algunas líneas, y decían que venían para equipar, yo sé que ese no era el principal motivo….


A Amayas sin pan no vayas

“Vaya, se me ha acabado la batería del taladro. ¡Y aún quedan dos parabolts por meter! Bájame. Un momento, chavales, ahora vuelvo”. Baja a toda velocidad, se mete en la furgoneta, y desaparece por la carretera… Al cabo de media hora Alberto regresa no sólo con la batería cargada, sino también con agua y algunos bollos. Viene de la casa de Amayas, una bonita y pequeña aldea situada muy cerca de Villel de Mesa. Y es que la casa de Alberto en Amayas (“el pueblo”, como él dice), ha sido siempre el centro de operaciones, el campo base, el cuartel general para el equipamiento en Pequeña Escocia, la cotación de vías, la escalada…

Una antigua casa de pueblo en la que igual encuentras en mitad de la entrada dos cuerdas viejas, una caja de parabolts, varias brocas, tres clavos o unas uñas, como una bolsa llena de fósiles recogidos a pie de pared. Tiene un armario lleno de mantas antiguas, utilizadas durante los crudos inviernos que sufre la zona, incluyendo una ya mítica de leopardo, y toda la casa está forrada de ese peculiar papel pintado de los años 60, tan adorable y a juego con mantas y fósiles.


Por supuesto, no sólo ha servido como base de operaciones para equipar y escalar. Famosa es la leñera anexa a la casa, y sobre todo la chimenea de la sala de estar, donde tantas veces nos hemos vistos obligados a recuperar fuerzas a base de chuletas, morcillas, pancetas, y buen vino, sin faltar la caja de bollos para el postre.

Aún recuerdo con nostalgia aquella vez que Alberto tuvo que trepar hasta la ventana del piso de arriba porque había olvidado la llave de la puerta. Eso incluyó, por supuesto, el volver a salir por la misma ventana al día siguiente, porque la puerta no se podía abrir desde dentro sin la llave.

Todos estos recuerdos e historias han hecho merecedora a la casa de Amayas de un especial homenaje por parte de todos nosotros, y de hecho, así ha quedado plasmado en los nombres que dieron vida a alguna de las líneas trazadas en los muros de Pequeña Escocia.


Guía Práctica

Cómo llegar

Desde Madrid: Nacional II dirección Zaragoza hasta el desvío de Molina de Aragón/ Teruel (Nacional 211). Una vez llegamos a Maranchón, tomaremos un desvío a la izquierda, Codes/ Balbacil, a unos cien metros de la gasolinera. En el primer desvío seguiremos a la izquierda, dirección Codes, y en el siguiente cruce tomaremos la dirección Iruecha/Villel de Mesa (a la izquierda). Continuaremos por la carretera y en el siguiente cruce a la izquierda tomaremos dirección Villel de Mesa/Mochales (derecha). Desde Zaragoza: Nacional II hasta Ariza, donde iremos dirección Villel de Mesa.

Tipo de roca y equipamiento
Unas 80 vías de caliza roja y gris, con regletas y agujeros. El equipamiento siempre con parabolts de 10 mm, con algunas reuniones de cable (pocas).

Agua

Fuente en la plaza de Villel. Además podemos encontrar fuente en Mochales, a la salida del pueblo, junto a una acequia (algo difícil de encontrar).

Época

Se puede escalar durante todo el año, aunque los veranos son calurosos y los inviernos fríos, ya que la escuela se encuentra a unos 1.000 metros de altura.

Dormir

Hay un hotel rústico en Villel de Mesa, y casa rural en Mochales. También hay buenas explanadas para la furgoneta.

Compras

Aconsejable traer la comida desde casa, ya que la única tienda está en Villel, y a veces no se encuentra abierta. Eso sí, en Mochales y Villel de Mesa sí hay bares donde reponer fuerzas.


Consejos

Debido a que algún sector se encuentra cercano a los campos de cultivo, tened cuidado y bordearlos en vez de cruzarlos. No hace falta decir que el sitio está limpio, por lo que rogamos seáis respetuosos con el medio y no abandonéis colillas y demás basuras.

Sectores

Pequeña Escocia ofrece alrededor de 80 vías repartidas en cinco sectores: Primitivo, Retro, Postmoderno, Carcharias y Viajes. Todos salvo los dos últimos ya se han dado a conocer en las guías de escalada en Zaragoza. Nosotros, autores de los últimos equipamientos en dicha escuela, hemos ampliado en caudal de nuevas vías, que junto a las ya existentes ofrece cantidad y variedad de vías para saciar nuestra sed de roca.

Sector primitivo

Para llegar tomaremos la carretera desde Villel de Mesa dirección a Iruecha y Arcos de Jalón, y después de un cruce con la indicación de dirección a Mochales, tomaremos la primera pista que sale a nuestra derecha. Después de unos 400 metros dejaremos el coche al pie de un árbol para continuar a pie durante unos 50 metros. Allí nos encontramos con las primeras vías.

Sector de mañanas soleadas y tardes sombrías, con vías que oscilan entre 7 y 18 metros de longitud, predominando la escalada atlética con mucho agujero, y alguna placa de regletas pequeña más fáciles. Sin menospreciar al resto, cuenta con vías que creemos merecen ser probadas especialmente como por ejemplo Merijuana, 6b+ de placa fina; Potropoli 7b+, pequeño desplome de agujeros y un bonito paso en la salida; Furia Aragonesa, 7a para un desplome corto y explosivo de especial calidad; y IV+ pa´l niño, 7b+/7c de explosiva entrada, en la que tu altura hará que cueste más o menos.

Sector Postmoderno
Sector más apropiado para los días fríos de invierno. Para llegar, mismas indicaciones que para el Primitivo, desde donde continuaremos andando dejándolo atrás. Es conveniente que no crucemos los campos por mitad de las zonas aradas. Aunque no hemos tenido hasta la fecha problema alguno con los dueños por escalar en estas zonas, recomendamos respetar al máximo los campos de cultivo.

El sector Postmoderno ofrece vías algo más largas, llegando alguna hasta 22 metros. Recomendables: Kill the King 7a+ y El último peta 6c, que como su nombre indica…

Sector Retro

Pegado a la carretera, llegaremos aparcando el coche en una pequeña extensión de ésta, justo antes del cruce a Mochales, viniendo desde Villel de Mesa. Sector sombrío (sol a última hora de la tarde) con mejor calidad de roca que los anteriores, donde entraremos un tipo de escalada muy diferente, ya que abundan las pequeñas regletas (con suerte algún agujero) que pondrán a prueba tus dedos. Recomendamos La Rebelión de un 6º 6b+ y Custolofernes, 8a de placa técnica vertical de regletas con una sucesión de movimientos finos. Esta vía es uno de los pocos octavos que tiene la escuela, y bien merece un apretón.

Sector Carcharias

Más cercano a Villel de Mesa, se accede desde la misma carretera pero esta vez dejaremos el coche nada más pasar el puente saliendo de Villel. A partir de ahí andaremos por la carretera hasta encontrarnos justo debajo de las paredes, donde unos hitos marcan el camino a pie de vías.

Sector nuevo que surgió tras una búsqueda de cobijo frente al sopor del verano, ya que la mayoría de sus vías goza de sombra durante todo el día. La roca se asemeja a la del sector Retro, ya que en este margen del río la calidad es mejor, predominando las placas un tanto desplomadas de pequeñas regletas.

Como vías destacables, la que da nombre al sector, que fue además la primera en aparecer; Carcharias, 7c+/8a, probablemente una de las mejores rutas de la escuela. También merece la pena Esos Leño, 7b+ de abundantes regletas para la que necesitarás una buena dosis de pila, e Inhumanidad, 7c corto y explosivo.

Sector Viajes

Situado junto al sector Carcharias, llegaremos desde éste o bien caminando por la carretera hasta encontrarnos justo debajo; veremos un hito marcando el ascenso. El acceso a todos estos sectores no lleva más de dos o tres minutos. Es el último sector equipado hasta el momento, donde las vías son más largas (hasta 25 metros) y se distribuyen en placas tanto tumbadas como verticales. A destacar Citronio7a y Clementina 6c, dos líneas paralelas que discurren por una placa gris. Además, Ton sail 7b+ y El hijo del Motorista 7b.

Por María Gállego y Alberto Dotor

CIUDAD REAL, ESCALANDO JUNTO A DON QUIJOTE

•Junio 1, 2008 • Dejar un comentario


“Qué es eso, amigo Sancho, las mas grandes murallas que malvados encantadores hayan levantado, los más tenebrosos castillos que cautivas doncellas encierren! Grandes extraplomos de dura piedra presentan, y para sus princesas liberar, vive Dios el Cielo y la Tierra, que tengo que escalallas y conquistallas en singular batalla, pues valeroso vencedor de extraplomos y sinrazones soy”. Grandes sorpresas nos depararán las llanuras de la Mancha, pues entre sus infinitos campos, altivas paredes de piedra se alzan para hacer las delicias de nuestros ansias de roca. Y es que no todo es queso y vino en las tierras manchegas.

GALERÍA FOTOGRÁFICA DE CIUDAD REAL
Galería fotográfica de Ojovertical



Por Jose Luis Núñez. www.OjoVertical.com

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho que vivía un hidalgo de los de taladro en mano, alpargatas recauchutadas, cordino gastado, broca templada y tendones de titanio. Es pues de saber, que deste sobredicho personaje, los ratos en que andaba ocioso –que eran los más del año–, se daba a leer libros de gestas alpinísticas, fazañas montañeras, batallas verticales, conquistas heroicas de cumbres, y otros escritos de tales fantasías rocosas. Así pues, él, que no era caballero melindroso, se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro, de manera que vino a perder el juicio.

De esta manera, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y que no fue otra cosa que hacerse equipador y trepador andante, e irse por todo el mundo a vivir las más arriesgadas aventuras que jamás vivió escalador sobre la faz de la tierra, liberando todo género de rutas de artificial, inaugurando atrevidos caminos extraplomados e inventando senderos sobre la vertical jamás imaginados por mente alguna, viéndose así cobrando eterno nombre y fama en los libros de historia montañera.

Quiso el destino que en la mesma aldea de Don Quijote, morara un labrador vecino suyo, con conocidas dotes para la trepanza, la ascendencia y la escalanza, pues era artesano de tejadumbres y techados, y que llevaba por nombre Sancho Panza. Éste, si bien era de corta alzada y entrado en carnes, sus fuertes antebrazos y su arriesgado oficio, había cobrado fama cuando tiempo atrás hubo de trepar a la torre más alta del campanario para reparalla y arreglalla. Quiso Don Quijote que se dispusiese a ir con él de buena gana, a lo que el mozo aceptó, porque tal vez le podía suceder aventura que ganase la gobernanza de algún reino de montañas y cumbres. Así pues, hidalgo y escudero, sobre rocín y asno, desta manera se adentraron en las infinitas llanuras de La Mancha en busca de grandes extraplomos, tremendas y altivas murallas, desafiantes paredes de piedra….

Y arribaron tras polvorienta travesía a las estibaciones del Puerto Llano, como se conocía por aquel entonces, a un conjunto de ventas próximas a una mina. “No es otra cosa sino grande extraplomo de dura roca lo que mis ojos ven, amigo Sancho, y vive Dios el Cielo y la Tierra, que tengo que perforalla, escalalla y conquistalla en singular batalla, pues soy valeroso vencedor de extraplomos y sinrazones”; Asiendo su taladro con una mano, y la lanza en otra, lanzóse al galope contra el altivo muro cuarcítico, equipando en menos de lo que canta un gallo más de 5 docenas de elegantes rutas, creando así distinguidas líneas sobre la piedra y airosos senderos de pedernall. Dispúsose a proballas y cotallas, con el objeto de bautizarlas a cada una de ellas y dedicárselas a la dueña de sus pensamientos, que no era otra que la sin par Dulcinea del Rocoso.

Eligiendo la más extraplomada de todas ellas, prestóse a vencerla en singular batalla, calzándose las alpargatas de goma cocida y el arnés de esparto; sin embargo, dada la pequeñez de los agarres y la menudencia de sus asideros, trepaba tan despacio, y el ácido láctico invadía sus brazos tan apriesa y con tanto ardor, que fuera bastante a estallarle los antebrazos, teniendo Sancho que sujetalle para que descansare colgando del suyo arnés. “Yo me hallo incapaz de ascendella, por mi insuficiencia y falta de resuello, y porque naturalmente soy poltrón y perezoso de andarme intentando una y otra vez el mesmo ascendimiento” dijo nuestro caballero. Viendo el vil espectáculo que los dos personajes ofrecían el guardián de Fierro llamado el Minero, que apostado en la base de la pared vigilaba atento a los pretendientes de gestas y glorias sobre las murallas de su castillo, decidióse presto a expulsar a tan osados malandrines de sus dominios, pues no los consideraba dignos de conquistar tan altivo cerro, teniendo Don Quijote y su fiel compañero que salir de estampía dejando todas las vías equipadas y preparadas para ser escaladas en los tiempos venideros




Tuvieron pues que vagar por los tan infinitos caminos manchegos nuestros personajes, hasta que quiso la casualidad que tuvieran a bien toparse con las murallas de otro altivo castillo, venido a llamarse del
Moral, allá en los campos de Calatrava. Del mesmo modo, preparó Don Quijote su broca y su lanza, para que en un santiamén nos dejara un buen puñado de majestuosas líneas ascendentes sobre las rojas paredes de tan desafiante paramento, pudiendo, esta vez sí, ascendellas y cotallas, venciendo en famoso ascendimiento todas y cada una dellas. Tras tan heroica gesta, quiso el destino que dieran a parar en el Castillo de Peñarroya, próximo a su natal Argamasilla, donde fizo lo propio con las pequeñas fortificaciones calcáreas, que, sobre los pies del embalse, se alzaban.


Y fue así la tan grande y verdadera historia de las rutas de las escuelas de trepamientos de Ciudad Real, y es el caballero de la triste figura, el más grande y altivo de los hidalgos que jamás se vio sobre la faz de la tierra, y fue su taladro y su lanza, así como la sombra su figura y la de su fiel escudero sobre los campos de la Mancha durante sus bellas puestas de sol, el mayor de los homenajes a los verdaderos artífices de la equipadura y trepamiento de las paredes de aquesta parte de La Mancha. Desde aquí nuestro más sincero homenaje a tan nobles caballeros de la vertical: para los equipadores y aperturistas de Puertollano, Moral de Calatrava, Alcázar de San Juan, Ciudad Real, Puebla y Fuente el Fresno, y a todos los de Ciudad Real y La Mancha en general.




GALERÍA FOTOGRÁFICA DE CIUDAD REAL

GUÍA PRÁCTICA

El Minero (Puertollano)

El Minero es una estatua de hierro que desde su privilegiada posición observa impasible a una población en constante movimiento: Puertollano. A sus espaldas se alza la mejor de las escuelas de escalada de la provincia. Cuenta con más de 60 vías en un farallón cuarcítico desde el que se divisa toda la ciudad, los montes y las llanuras circundantes. Sobre su roca, tendremos que ir despacio para acostumbrarnos a un tipo de escalada técnica, con pequeñas regletas netas, planos y cantos laterales, donde nuestro equilibrio será puesto a prueba, así como nuestra más depurada técnica de pies, debido a la baja adherencia que este tipo de roca presenta. Vías de calidad laboriosamente equipadas por escaladores y equipadores locales de Puertollano (con alguna ayuda externa), que no han podido escatimar en brocas dada la dureza de la roca (3-4 taladros por broca). Grados que van desde el IV hasta el 8a, con predominio de sextos y séptimos, sobre placas verticales (en ocasiones con pasos a bloque), muros extraplomados y pequeños techos. Los sectores se dividen por escalones, siendo el primer escalón el que más vías concentra, mientras que en el escalón de arriba hay vías en sus extremos derecho e izquierdo (2º y 3º escalón respectivamente). También hay un sector de reciente creación abajo más cerca de la carretera, con 6 vías, y en la actualidad se sigue equipando. Buenas vistas de la ciudad y de la amplia llanura manchega. Respetad el entorno.

Acceso: desde Ciudad Real por la carretera N-420, antes de entrar en Puertollano hay un desvío que indica “Complejo Petroquímico”. Tomad este desvío, que bordea Puertollano por el este, con buenas vistas de la ciudad. Bajo las paredes y unos 200 metros antes de llegar a El Minero, hay un parking de tierra a la derecha. No aparcar fuera del parking y cuidado al cruzar la carretera. Paredes y aproximación evidentes.

Roca y equipamiento: Cuarcita rojiza, poco adherente, unas veces compacta y otras veces algo fracturada, proclive a las regletas, planos y fisuras. Equipamiento bueno en general, consistente en parabolts y reuniones de mosquetón o argolla. Vías cortas en general, aunque hay alguna que supera los 25 metros. Placas y algunos techos, escalada muy técnica y fina de pies. Duros pasos a bloque en las vías más exigentes.

Agua: en Puertollano.

Orientación: es pared oeste, sol por la tarde. En invierno prácticamente no le da el sol (mucho frío y humedad).

Dormir: Prohibido acampar. Encontraremos todos los servicios en Puertollano. Se puede vivaquear a pie de vía, pero es más recomendable buscar zonas más tranquilas en Almodóvar del Campo o en los bellos parajes de Sierra Madrona, a unos 30 km al sur.

Embalse de Peñarroya (Argamasilla de Alba)

Uno de los pocos afloramientos calcáreos aprovechables para la escalada de toda la provincia, pasar un día en unos de sus dos sectores nos proporcionará un placentero día de roca en un entorno idílico. Tranquilidad asegurada y un ambiente íntimo en estos muros de caliza gris donde nuestros dedos acariciarán sus pequeñas regletas, gotas de agua y fisuras. Equipada por el Club de Montaña Gecko, de Alcázar de San Juan, se encuentra situada junto y sobre el embalse de Peñarroya, cuyas azuladas aguas serán un regalo para nuestros sentidos. Así como un regalo será un buen baño después de trepar, pues el sector Pantano se encuentra a la orilla del embalse. La zona de escalada consta de dos sectores: El sector Nagual es un muro de unos 15 metros de altura con 18 vías de hasta 6b, con placas verticales y tumbadas y situada al pie de la cerrada de la presa. El sector Pantano, otro pequeño farallón localizado sobre las aguas del embalse y con la misma altura, y consta de 22 vías de hasta 7a sobre una roca de más calidad y mejores vistas. Toda la zona está muy cuidada, está en una finca privada y debemos ser especialmente cuidadosos. No perdernos la visita al Castillo de Peñarroya.

Acceso: desde Argamasilla de alba en dirección a Ruidera, antes de llegar al Castillo hay un cartel azul que nos indica cómo llegar a la Presa (camino de servicio). Bajaremos por una pista asfaltada. Antes de llegar a la presa tomaremos un camino de tierra que sale hacia la derecha. Cruzaremos un cauce seco para llegar a una carretera asfaltada. Para llegar al sector Nagual, aparcaremos frente a este cruce, junto a la cadena. Seguimos a pié en paralelo a la carretera para finalmente subir hasta la pared. Para el sector Pantano, al llegar al cruce con la carretera, seguir ésta hacia la izquierda y aparcar justo debajo de la presa. Subiremos hacia la derecha hasta la coronación y seguiremos la orilla derecha del embalse, pasando junto a una cantera y llegando tras 10 minutos hasta las paredes.

Roca y equipamiento: un total de 40 vías cortas sobre caliza gris algo fracturada con regletas, cantos laterales y algunos agujeros. Buen equipamiento a base de parabolts y reuniones equipadas. El nombre y el grado de las vías se encuentran inscritos al pie de las mismas.

Agua: Fuente en el Castillo, en Argamasilla y Ruidera.

Orientación: Sector Nagual sol por la tarde. Sector Pantano sol sólo por la mañana.

Dormir: Camping en Ruidera. Vivaquear o furgonetas al pie del embalse.

Otra Zonas

En la Puebla de Don Rodrigo unos imponentes farallones cuarcíticos nos ofrecen un buen puñado de vías clásicas y alguna deportiva en un ambiente agreste y aislado. Desde La Puebla en dirección a Arroba de los Montes, antes de cruzar el puente, a mano izquierda paredes evidentes. En Fuente el Fresno existen más de 20 vías de hasta 6c sobre cuarcita y que en la actualidad se encuentra desequipado, situado al norte de Fuente el Fresno en dirección a los Yébenes. En el parque Natural de las Lagunas de Ruidera existen algunos sectores y vías dispersas, y actualmente se sigue equipando. Consultad a los locales en Puertollano o Alcázar. Ciruela es un curioso bloque de origen volcánico en mitad de la llanura manchega con unas 10 vías cortas, situado en la carretera de Ciudad Real a Aldea del Rey, desequipado en la actualidad, aunque se puede hacer búlder. En sectores aislados de Sierra Morena, al sur de la provincia, se están equipando algunos sectores de excelente calidad y grados altos sobre cuarcita. Los locales os facilitarán toda la información que necesitéis.

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ENTREVISTA A MANUEL CHARAVÍA: EQUIPADOR Y ESCALADOR DE PUERTOLLANO

Entrevista a Rafael Charavía, escalador y equipador de Puertollano

Manuel Charavía ha sido uno de los principales impulsores de la escalada en Puertollano. Con apenas 18 años tomó contacto con la roca de la mano de escaladores toledanos, que rápidamente le contagiaron su fanatismo e inquietud. Desde entonces, no ha parado: empezó subiéndose a bordillos, pasó por la cl´sica y terminó derivando hacia las grandes expediciones y la alta montaña. Estandarte de la escalada en Puertollano (activo equipador y con hasta 8a+ encadenado), su dilatada experiencia y mundo recorrido, le han proporcionado un conocimiento sobre la vida y una madurez personal que nos transmite calmadamente en una agradable conversación. Da la sensación de que ha sido testigo de grandes momentos: quizá porque ha vivido mucho en muy poco tiempo.

¿Cómo empezaste a escalar?

A principios de los años 90 me marché a estudiar a Toledo, y allí entré en contacto con los escaladores de allí (Bolo, etc): me impresionó mucho su nivel y el fanatismo, y sobre todo su buen ambiente: me enganché rápido. Cuando subí a las paredes de Puertollano me sorprendí al ver chapas. Rápidamente nos pusimos a equipar y a escalar.

¿Cuál era la mentalidad del equipamiento y la escalada en Puertollano en los inicios?

Totalmente deportiva, es lo que yo conocí al principio y lo que trasladé a Puertollano.

¿Cómo fueron los inicios?

Manuel Cerro, el verdadero pionero, había equipado las pocas vías que había en Puertollano; un día apareció cuando estábamos escalando. Hicimos gran amistad. Reunimos dinero entre todos y equipamos unas 30 vías. Posteriormente se nos fue uniendo gente y continuamos. Fueron muy buenos tiempos, poco dinero y muchas ilusiones.

¿Entrenabais?

Mucho, pero de una manera totalmente descontrolada, sobre todo en gimnasio, y yo era un verdadero demente. Teníamos una pequeña zona de búlder donde íbamos a hacer travesías unos kilómetros de Puertollano; allí pasábamos muchas tardes.

¿Tu evolución? Y tus viajes?

Empecé con la deportiva, pero tardé poco en descubrir la clásica, abrí las primeras vías con empotradores de aquí. Finalmente acabé en la alta montaña. Viajábamos mucho para el poco dinero que teníamos. He viajado en Suiza, Chile, Francia, Italia, Argentina, mucho a Alpes…

¿Por qué considerasteis que en Puertollano se podía escalar?

En primer lugar porque ya había visto gente escalando aquí. Sabía que esta roca no era la típica, pero le vimos posibilidades. Es una escalada diferente, hay que tener muy buena técnica. Sabíamos de algunas escuelas sobre cuarcita, incluso visitamos alguna en Extremadura. Si no se rompe la roca, en cualquier sitio se puede escalar. Hasta se le saca bastante provecho y se aprende mucha técnica.

¿Qué opinas de las nuevas generaciones, la deportiva, la tecnificación, los picados, el fanatismo por el grado?

No es mi estilo. Los veo muy centrados en el puro grado, demasiado encerrado en la deportiva y el tablón. Quizá es una mentalidad más actual; aunque a nosotros en nuestra época también nos atraía el grado, existía otra mentalidad, más de aventurera, más de exploración. Sin embargo respeto todas las tendencias y posturas, es lo que se lleva ahora. Picar cantos es negar el grado del futuro, le robamos a las generaciones venideras la posibilidad de seguir evolucionando; en Puertollano no hay picados. Por otro lado, hoy se equipa mucho mejor que antes. Ahí está Pepe, que es el que más está trbajando hoy por el desarrollo de la escuela.

¿Lo mejor y lo peor de Puertollano?

Lo mejor: está a 5 minutos de casa. Lo peor, para mí no es la roca, todo lo contrario, hay que saber sacarle su provecho, enseña a escalar, es un tipo de roca, nada más, sólo hay que entenderla y cogerle el truco. Lo peor es que al estar al lado del pueblo, a veces hay algo de suciedad y nos han pintado los pies de vía, y nos han robado alguna reunión.

¿Alguna anécdota?

Muchas: el episodio del generador, un frío invierno cargamos con un generador por todas las paredes de la escuela, fue demencial, teníamos un taladro antiguo sin batería y había que darle salida. Nos costó tanto subir el generador que aunque se nos agotaron las chapas, seguimos haciendo agujeros; algunas los pusimos varios años después. Otra vez me subí al Minero para una exhibición de escalada, ¡menudo espectáculo! La primera vez que quisimos equipar con spit ni pudimos, se nos rompía el burilador. A la vía le llamamos Spitbreaker.

Recomiéndanos alguna vía…

Fierabrás, 6b, una de las primeras que se equipó aquí, vía larga de regletas, es muy completa, una belleza; Vampiro Chillón, un 6c+ de casi 30 metros y muy atlética, con un techo arriba, impone. Spitbreaker, 7b, pura continuidad.

LA CABRERA, CUIDADOS PARA TU PIEL

•Mayo 11, 2008 • Dejar un comentario

Galería Fotográfica de La Cabrera

Galería Fotográfica de OjoVertical

La Cabrera se alza a unos 60 km al norte de Madrid, en plena Sierra de Guadarrama, en las estribaciones orientales del Sistema Central. En concreto, el macizo granítico de La Cabrera se extiende por los pueblos de La Cabrera, Bustarviejo, Valdemanco, El Berrueco, Sieteiglesias, Lozoyuela, Cervera de Buitrago y Las Navas de Buitrago. Realmente se trata de una estribación rocosa de la Cuerda Larga, apéndice montañoso de la Sierra de Guadarrama.

Es un macizo formado por rocas plutónicas que presenta dos tipos de granito: de grano fino y grueso. Estos tipos de granito han tenido procesos de consolidación rápido y lento respectivamente, lo cual hace que su morfología externa varíe significativamente. Estos granitos aparecen diaclasados (fracturados) y meteorizados, debido a la descompresión de las rocas en su ascenso desde niveles más profundos y su posterior descomposición en condiciones meteóricas.

El color de la roca, los sistemas de diaclasas y los procesos de alteración originan un paisaje característico: los berrocales y pedrizas graníticas. En las zonas más bajas predominan las formas de berrocales redondeados (rocas de grano grueso), mientras que en las cumbres, predominan las formas más agudas (de grano fino), que tienden a dar crestas con disyunciones poliédricas y por ende nuestras ansiadas fisuras y diedros. Por último, en el Pico de la Miel, que presenta una forma de domo, predomina un diaclasado curvo, donde también entrarán muy bien nuestros friends y empotradores.

Así, el plutón granítico de La Cabrera, a efectos de la escalada (que es lo que nos interesa), presenta un tipo de granito muy especial, y ya desde hace varias décadas los escaladores madrileños y castellanos supieron aprovechar muy bien sus relieves, sus muros y arrogantes paredes. Porque no en vano sobre sus muros y fisuras se inscribieron algunas de las gestas verticales de las décadas de los 70 y 80 de la zona centro.


El Pico de la Miel se alza desafiante sobre los contrafuertes del macizo, haciendo las delicias de los escaladores que cada fin de semana pueblan sus paredes. La zona de escalada de La cabrera se encuentra dividida en tres áreas fundamentales: Pico de la Miel (Bloque Californiano, Cancho Soyermo, Aguja K2, el Tricornio, el Puro, Cancho de los Brezos y Pico de la Miel); Las Agujas (la Pirámide, el Murciélago, la Aguja Sin Nombre, el Trono y Aguja de los Tres Amigos) y la zona del Cancho Gordo ( el Pajarito y Cancho del Camino).

Vías como el Espolón del Manolín, Piloto, Ezequiel o la Esteban-Arguil, son repetidas cada fin de semana por escaladores clásicos (y no tan clásicos) ávidos de jugar con sus friends y empotradores. Asimismo, en la Zona de las Agujas, prolongación natural del propio Pico de la Miel hacia el Oeste, decenas de fisuras deleitarán al más exigente especialista en la materia. Así, en la zona de las Agujas de Valdemanco, podremos encontrar sectores como Cancho Gordo, Punta Laura, Punta Amarga, Muro de Txulu, Punta Moñiga, Punta Inquisición, Punta Alsina, Punta Hiperbórea, Muro del Sol, Punta Ishtar, Punta Raúl, Punta Julio, Aguja Astarot, Aguja Astarté, Placas del Hierro, Placas del Lagarto, Torre de Valdemanco y Cancho del Hierro.

El granito de la Cabrera presenta sus propias particularidades, que lo diferencian claramente de otros tipos de granito de zonas próximas como La Pedriza, Bustarviejo, o más alejados, los de El Escorial o Zarzalejo. En nuestro caso, y en las zonas bajas, se trata de granito de grano fino, y salvando las distancias, parecido a una arenisca, muy proclive a la aparición de pequeñas regletas netas y cantos pequeños y medianos (y grandes!) de diversa forma, así como fisuras, diedros y otras delicias para nuestros dedos.

Pero no todo son grandes tapias en La Cabrera, que ya de por sí es una de las grandes zonas de escalada de la Comunidad de Madrid. A los pies del Pico de la Miel, y en sus alrededores, cientos de bloques de este granito de alta calidad se dispersan por doquier por toda la zona, bien diseminados sobre las verdes praderas o formando pequeñas acumulaciones de boulders sobre cerros y colinas. Esto ya lo apreciaron los primeros bloqueros madrileños a mediados-finales de los años 90, lanzándose a la apertura y limpieza de los primeros bloques por toda la zona. Y además, tuvieron el detalle de irlos marcando con un curioso y práctico código de colores que nos orienta acerca del grado de cada uno de los boulders: hasta 6º (amarillo), sextos (rojo), séptimos (blanco) y octavos (azul).

Surgieron rápidamente zonas como el Sector Merendero, el sector M-127 (carretera al Berrueco o Redil) o sector PR-M-13 (La Nevera), y también se empezaron a abrir y encadenar boulders de hasta 7c, hoy superado por otros bloques más duros, que incluso superan el 8a. Y es que como se ha comentado, las particularidades del granito de La Cabrera incluyen la presencia de canto neto, pequeñas regletas, laterales, planos, cazos, y claro, cómo no, romos “pedriceros” donde dar buenas palmadas y dejarnos la piel. Placas y techos, así como algunos “bolos” son la nota dominante, con alturas moderadas y buenas caídas en general.

Guía Práctica

Cómo llegar: a unos 60 km de Madrid por la N-1 dirección Burgos, con el Pico de la Miel ya bien visible (y también los bloques, a nuestra derecha), encontraremos el primer desvío hacia La Cabrera. No tomar éste, tomar el 2º desvío, varios kilómetros más adelante, que nos indica La Cabrera / El Berrueco. Tomar esta salida. Para ir al sector El Merendero, al llegara al cruce junto al puente de la N-I, seguir recto por una pista asfaltada que se mete tras una casa con un muro. Tras pasar la casa y después de una curva a la izquierda empezaremos a ver los primeros bloques, junto a la carretera (esta zona constituye el sector Merendero Sur). Continuar, justo al pasar una antena, tomar una pista de tierra a la derecha. Aparcar unos 100 metros más adelante. Nos encontraremos con los primeros bloques junto al aparcamiento. Éstos se diseminan por toda la zona, dirección ladera abajo. Para ir al sector M-127 (Redil), en el cruce junto al puente de la N-I girar a la derecha dirección Berrueco. Encontraremos un aparcamiento un kilómetro más a delante, en unas pistas de tierra. El sector Redil se encuentra tras los árboles. Para ir a La Nevera, pasar bajo la N-I, y aproximarse al aparcamiento del Pico de la Miel. Rodear éste por su base.

Agua: Fuentes en La Cabrera.
Dormir: Furgonetear o vivaquear en los aparcamientos. Camping en La Cabrera.
Sectores: Merendero: bolos, placas y techos en praderas. El sector más popular. M-127 o Redil: techos de canto pequeño, travesías y algún bolo. Grados y bloques más altos. La Nevera, bolos y placas
Graduación: marcas de colores a pie de cada bloque: amarillo = hasta 6º; rojo = sextos (6ª-6c+); blanco = séptimos (7a-7c+); azul = octavos.
Meteorología: la zona de bloque se encuentra a unos 1.000 metros de cota sobre el nivel del mar, condicionando un tiempo frío y seco en invierno (frecuentes nevadas) y habitualmente soleados (perfecto para blocar!). En verano, sin embargo, el calor no es demasiado excesivo, si bien deberemos evitar las horas más críticas de calor (en este caso dirigirse al sector La Nevera, tras el Pico de la Miel, o buscar la orientación adecuada, hay para elegir). A menudo sopla el viento, si bien siempre podremos encontrar el bloque apropiado.

Notas. Más de 100 bloques de todo tipo y para todos los grados. Grados que van desde el IV al 8a. Muchos bloques de grado medio. Bolos, placas y techos, en general con buen canto. También travesías. Buenas caídas (pradera). Suele haber gente los fines de semana. Posibilidad de seguir abriendo más bloques. Como siempre, respetemos la limpieza y tranquilidad del entorno. El sector Redil está en propiedad privada. Cerrando puertas y portándose bien. Máximo respeto y podremos seguir blocando mucho tiempo. Como bien se ha dicho: no tallar, o retocar agarres, o romperlos, o reforzarlos, ni manipularlos En granito, las presas húmedas se rompen con facilidad (y por favor salid cagados de casa!!!.)

Bibliografía:

www.geocities.com/bloquecabrera: todos los croquis, accesos e información en esta excelente página. Alta calidad en croquis y mapas.
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Guía de Boulder de la zona centro. Mariano López García y Francisco Martín Montero. Ed. Barrabés
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Revista Escalar nº 35
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Guía de escalada La Cabrera. I. Agujas de Valdemanco. Juan Luis Salcedo. Ed. Barrabés.
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Guía de escaladas en la Sierra de la Cabrera. FMM. Ed. Desnivel, 1999

©Jose Luis Núñez/OjoVertical.com

Galería Fotográfica de La Cabrera

Galería Fotográfica de OjoVertical

LA CABRERA, MADRID, CUIDADOS PARA TU PIEL

•Mayo 11, 2008 • Dejar un comentario

La Cabrera se alza a unos 60 km al norte de Madrid, en plena Sierra de Guadarrama, en las estribaciones orientales del Sistema Central. En concreto, el macizo granítico de La Cabrera se extiende por los pueblos de La Cabrera, Bustarviejo, Valdemanco, El Berrueco, Sieteiglesias, Lozoyuela, Cervera de Buitrago y Las Navas de Buitrago. Realmente se trata de una estribación rocosa de la Cuerda Larga, apéndice montañoso de la Sierra de Guadarrama.

Es un macizo formado por rocas plutónicas que presenta dos tipos de granito: de grano fino y grueso. Estos tipos de granito han tenido procesos de consolidación rápido y lento respectivamente, lo cual hace que su morfología externa varíe significativamente. Estos granitos aparecen diaclasados (fracturados) y meteorizados, debido a la descompresión de las rocas en su ascenso desde niveles más profundos y su posterior descomposición en condiciones meteóricas.

El color de la roca, los sistemas de diaclasas y los procesos de alteración originan un paisaje característico: los berrocales y pedrizas graníticas. En las zonas más bajas predominan las formas de berrocales redondeados (rocas de grano grueso), mientras que en las cumbres, predominan las formas más agudas (de grano fino), que tienden a dar crestas con disyunciones poliédricas y por ende nuestras ansiadas fisuras y diedros. Por último, en el Pico de la Miel, que presenta una forma de domo, predomina un diaclasado curvo, donde también entrarán muy bien nuestros friends y empotradores.

Así, el plutón granítico de La Cabrera, a efectos de la escalada (que es lo que nos interesa), presenta un tipo de granito muy especial, y ya desde hace varias décadas los escaladores madrileños y castellanos supieron aprovechar muy bien sus relieves, sus muros y arrogantes paredes. Porque no en vano sobre sus muros y fisuras se inscribieron algunas de las gestas verticales de las décadas de los 70 y 80 de la zona centro.


El Pico de la Miel se alza desafiante sobre los contrafuertes del macizo, haciendo las delicias de los escaladores que cada fin de semana pueblan sus paredes. La zona de escalada de La cabrera se encuentra dividida en tres áreas fundamentales: Pico de la Miel (Bloque Californiano, Cancho Soyermo, Aguja K2, el Tricornio, el Puro, Cancho de los Brezos y Pico de la Miel); Las Agujas (la Pirámide, el Murciélago, la Aguja Sin Nombre, el Trono y Aguja de los Tres Amigos) y la zona del Cancho Gordo ( el Pajarito y Cancho del Camino).

Vías como el Espolón del Manolín, Piloto, Ezequiel o la Esteban-Arguil, son repetidas cada fin de semana por escaladores clásicos (y no tan clásicos) ávidos de jugar con sus friends y empotradores. Asimismo, en la Zona de las Agujas, prolongación natural del propio Pico de la Miel hacia el Oeste, decenas de fisuras deleitarán al más exigente especialista en la materia. Así, en la zona de las Agujas de Valdemanco, podremos encontrar sectores como Cancho Gordo, Punta Laura, Punta Amarga, Muro de Txulu, Punta Moñiga, Punta Inquisición, Punta Alsina, Punta Hiperbórea, Muro del Sol, Punta Ishtar, Punta Raúl, Punta Julio, Aguja Astarot, Aguja Astarté, Placas del Hierro, Placas del Lagarto, Torre de Valdemanco y Cancho del Hierro.

El granito de la Cabrera presenta sus propias particularidades, que lo diferencian claramente de otros tipos de granito de zonas próximas como La Pedriza, Bustarviejo, o más alejados, los de El Escorial o Zarzalejo. En nuestro caso, y en las zonas bajas, se trata de granito de grano fino, y salvando las distancias, parecido a una arenisca, muy proclive a la aparición de pequeñas regletas netas y cantos pequeños y medianos (y grandes!) de diversa forma, así como fisuras, diedros y otras delicias para nuestros dedos.

Pero no todo son grandes tapias en La Cabrera, que ya de por sí es una de las grandes zonas de escalada de la Comunidad de Madrid. A los pies del Pico de la Miel, y en sus alrededores, cientos de bloques de este granito de alta calidad se dispersan por doquier por toda la zona, bien diseminados sobre las verdes praderas o formando pequeñas acumulaciones de boulders sobre cerros y colinas. Esto ya lo apreciaron los primeros bloqueros madrileños a mediados-finales de los años 90, lanzándose a la apertura y limpieza de los primeros bloques por toda la zona. Y además, tuvieron el detalle de irlos marcando con un curioso y práctico código de colores que nos orienta acerca del grado de cada uno de los boulders: hasta 6º (amarillo), sextos (rojo), séptimos (blanco) y octavos (azul).

Surgieron rápidamente zonas como el Sector Merendero, el sector M-127 (carretera al Berrueco o Redil) o sector PR-M-13 (La Nevera), y también se empezaron a abrir y encadenar boulders de hasta 7c, hoy superado por otros bloques más duros, que incluso superan el 8a. Y es que como se ha comentado, las particularidades del granito de La Cabrera incluyen la presencia de canto neto, pequeñas regletas, laterales, planos, cazos, y claro, cómo no, romos “pedriceros” donde dar buenas palmadas y dejarnos la piel. Placas y techos, así como algunos “bolos” son la nota dominante, con alturas moderadas y buenas caídas en general.

Guía Práctica

Cómo llegar: a unos 60 km de Madrid por la N-1 dirección Burgos, con el Pico de la Miel ya bien visible (y también los bloques, a nuestra derecha), encontraremos el primer desvío hacia La Cabrera. No tomar éste, tomar el 2º desvío, varios kilómetros más adelante, que nos indica La Cabrera / El Berrueco. Tomar esta salida. Para ir al sector El Merendero, al llegara al cruce junto al puente de la N-I, seguir recto por una pista asfaltada que se mete tras una casa con un muro. Tras pasar la casa y después de una curva a la izquierda empezaremos a ver los primeros bloques, junto a la carretera (esta zona constituye el sector Merendero Sur). Continuar, justo al pasar una antena, tomar una pista de tierra a la derecha. Aparcar unos 100 metros más adelante. Nos encontraremos con los primeros bloques junto al aparcamiento. Éstos se diseminan por toda la zona, dirección ladera abajo. Para ir al sector M-127 (Redil), en el cruce junto al puente de la N-I girar a la derecha dirección Berrueco. Encontraremos un aparcamiento un kilómetro más a delante, en unas pistas de tierra. El sector Redil se encuentra tras los árboles. Para ir a La Nevera, pasar bajo la N-I, y aproximarse al aparcamiento del Pico de la Miel. Rodear éste por su base.

Agua: Fuentes en La Cabrera.
Dormir: Furgonetear o vivaquear en los aparcamientos. Camping en La Cabrera.
Sectores: Merendero: bolos, placas y techos en praderas. El sector más popular. M-127 o Redil: techos de canto pequeño, travesías y algún bolo. Grados y bloques más altos. La Nevera, bolos y placas
Graduación: marcas de colores a pie de cada bloque: amarillo = hasta 6º; rojo = sextos (6ª-6c+); blanco = séptimos (7a-7c+); azul = octavos.
Meteorología: la zona de bloque se encuentra a unos 1.000 metros de cota sobre el nivel del mar, condicionando un tiempo frío y seco en invierno (frecuentes nevadas) y habitualmente soleados (perfecto para blocar!). En verano, sin embargo, el calor no es demasiado excesivo, si bien deberemos evitar las horas más críticas de calor (en este caso dirigirse al sector La Nevera, tras el Pico de la Miel, o buscar la orientación adecuada, hay para elegir). A menudo sopla el viento, si bien siempre podremos encontrar el bloque apropiado.

Notas. Más de 100 bloques de todo tipo y para todos los grados. Grados que van desde el IV al 8a. Muchos bloques de grado medio. Bolos, placas y techos, en general con buen canto. También travesías. Buenas caídas (pradera). Suele haber gente los fines de semana. Posibilidad de seguir abriendo más bloques. Como siempre, respetemos la limpieza y tranquilidad del entorno. El sector Redil está en propiedad privada. Cerrando puertas y portándose bien. Máximo respeto y podremos seguir blocando mucho tiempo. Como bien se ha dicho: no tallar, o retocar agarres, o romperlos, o reforzarlos, ni manipularlos En granito, las presas húmedas se rompen con facilidad (y por favor salid cagados de casa!!!.)

Bibliografía:

www.geocities.com/bloquecabrera: todos los croquis, accesos e información en esta excelente página. Alta calidad en croquis y mapas.
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Guía de Boulder de la zona centro. Mariano López García y Francisco Martín Montero. Ed. Barrabés
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Revista Escalar nº 35
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Guía de escalada La Cabrera. I. Agujas de Valdemanco. Juan Luis Salcedo. Ed. Barrabés.
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Guía de escaladas en la Sierra de la Cabrera. FMM. Ed. Desnivel, 1999

©Jose Luis Núñez/OjoVertical.com

TAILANDIA, ESCALANDO EN EL PARAÍSO

•Mayo 10, 2008 • Dejar un comentario

Descomunales extraplomos calcáreos plagados de atormentadas y retorcidas chorreras, en las que se contorsiona un escalador, sobre un fondo de arenas blancas de coral, aguas turquesas y agujas de caliza que emergen sobre un mar salido de nuestros más profundos y exóticos sueños…….. Si alguna vez nos hubiéramos imaginado escalando en el paraíso, nos hubiéramos imaginado escalando en Tailandia


Todos hemos visto alguna vez en las fotos y en los artículos, cada vez más habituales, esos descomunales extraplomos calcáreos totalmente plagados de atormentadas y retorcidas chorreras, sobre las que se contorsiona un escalador cabeza abajo, desencajado de calor, sudoroso y normalmente con unos amplios pantalones de tela, de colores estrambóticos… Todo esto sobre un fondo de arenas blancas de coral, aguas turquesas y agujas de caliza que emergen sobre un mar salido de nuestros más profundos y exóticos sueños……..


Y es que así es Railey, en la provincia de Krabi, la zona de escalada deportiva más parecida a lo que convencionalmente todos conocemos como “paraíso”. Más de 400 vías repartidas en unos 35 sectores, todas con un perfecto equipamiento (en cuanto nos acostumbremos a los cordinos) y de de excepcional calidad, a pie de las más maravillosas playas del mar de Andamán, en el sur de Tailandia: no se puede pedir más.

Las agujas de caliza, los extraplomos con chorreras y las placas se dispersan por toda la zona de Railey, bien directamente sobre la arena de la playa (chapar la reunión y mientras bajas te quitas los pies de gato porque vas directamente al agua es muy común) o bien tras recodos de la selva, donde tendrás que compartir espacio de escalada y juegos con macacos.

El alojamiento y la logística de la zona es inmejorable. Si bien hay multitud de resorts y apartamentos, los más económicos y tranquilos se encuentran en Ton Sai, que es donde los escaladores suelen ir. Se tratan de pequeños bungalows de ladrillo y paja con un camastro, una silla, y un servicio, así como una pequeña terraza. Todo esto a menos de 100 metros de las más paradisíacas playas y los más alucinantes muros para trepar.

Sectores

La península de Railey cuenta con unos 35 sectores que se podrían agrupar en 4 áreas fundamentales:

  • Ton Sai Area, muros cortos y muy extraplomados con todo tipo de chorreras, tobas y retorcidas formaciones Directamente sobre la playa o muy próxima a ésta. Destacar el muro de Ton Sai (Café Andaman, Nidal Wave, Babes in Thailand, etc), Dums Kitchen , con vías para calentar o para apretar (ambos muy frecuentados y a menudo masificados), y el Tirolean y Tiger Wall: altísima calidad en la mejor caliza de Asia.
  • Sleeping Indian Wall Area, al otro lado de la playa de Ton Sai, con interminables muros de hasta 30 metros con agujeros y chorreras, así como fantásticas vistas de la playa. A destacar el propio Indian Wall, y el Meeting y Fire Wall. Menos frecuentados, más tranquilos y vías siempre excepcionales.
  • Thaiwand Wall Area, espectacular aguja de caliza de más de 120 metros de altura situada sobre la playa de Railey Oeste, con vías totalmente equipadas de hasta 5 largos, no te dejarán impasible. Cuenta con sectores anexos como el Wee`s present, oscuro y tranquilo muro de escalada técnica. A destacar el Happy Island, sólo escalable con marea baja o con barca: lo más pintoresco del mar de Andamán.
  • Railey East Area: sectores de grado medio y bajo, ideales para tomar contacto, la mayoría en la propia playa, como el One Two Three, con chorreras y agujeros y regletas. Hasta 11 sectores dispersos para todos los gustos, en medio de la selva, colgados en balcones sobre el mar, chorreras interminables, cuevas, rincones escondidos y tesoros por descubrir. Caliza algo pulida en los sectores más asequibles.


Podríamos incluir en este listado las vías y sectores que se encuentran en las islas Koh Phi Phi, paraíso aparte localizado a unas 2 horas de Railey, donde además de poder trepar en sus más de 50 vías (7 sectores) en un entorno más que increíble, también podremos disfrutar de uno de los mejores destinos de buceo del mundo.

Escalada

En todos los casos treparemos sobre una caliza de altísima calidad, Predominan las vías de continuidad o de resistencia sobre muros desplomados con chorreras y tobas de todos los tipos, formas y tamaños, así como con buenos agujeros, cazos, bidedos y tridedos.

Equipamiento

Los seguros en las vías suelen estar bien emplazados, no habiendo grandes distancias entre seguros. Junto al mar, los equipamientos se deterioran rápidamente, si bien buena parte de las rutas se encuentran equipadas con anclajes químicos. Podremos encontrarnos algunos anclajes oxidados, La presencia de cordinos en muchas de las chorreras, es habitual.

Alojamiento

En Railey existen multitud de Resorts, consistentes en preciosos bungalows de ladrillo y/o paja agrupados alrededor del restaurante. Los más frecuentados por escaladores y más baratos se encentran en Ton Sai Beach, siendo recomendables el Dream Valley Resort y el Andaman Resort, muy cerca de las paredes.

Para alojarse en Bangkok, en Khao San Road existen multitud de guesthouses para mochileros. En Krabi también existen varios hoteles y guest houses.

Época

Se puede escalar todo el año (hay sectores a la sombra y el sol), si bien en verano la temperatura y la humedad son más altas, así como los mosquitos. La mejor época para ir es en invierno, pero se puede escalar todo el año sin problema.

Consejos

Debido a la humedad y al calor, nuestro propio material de escalada se estropea y oxida muy rápido: es recomendable llevarnos el material al que no tengamos demasiado aprecio. Si además al volver a casa les regalamos algo de material a los locales (escuelas y clubs de escalada), estaremos contribuyendo al mantenimiento y crecimiento de la escuela, y nos lo agradecerán.


Es imprescindible una alfombrilla para proteger la cuerda al escalar en la playa; también se hará necesario un cepillo suave para quitarse la arena de los pies antes de escalar.

Es interesante también un pequeño botiquín, con repelente de insectos, antihistamínicos, pomadas, esparadrapos y antisépticos, las heridas tardan en curar aquí. Imprescindible también crema protectora para el sol. Ah, y toneladas de magnesio.

Los precios en Tailandia son muy bajos, y aquí todo funciona por regateo. En inglés nos apañaremos más que bien, pero tengo algún amigo que no sabía decir ni “hello” y no tuvo ningún problema para disfrutar de este paraíso.

En los días de descanso no os perdáis las excursiones por la zona, en Ton Sai y Railey hay varios puestos de agencias locales que organizan salidas a Koh Phi Phi, y al cercano Tanboke Nacional Park. No olvidad tampoco pasar a ver el Lagoon de la Princesa, retrocederéis en el tiempo algunos siglos. La playa de Phra-Nang es posiblemente una de las mejores del mundo. No obstante, la actividad más frenética aquí serán las compras, los precios son muy bajos y la oferta es extraordinaria. Os volveréis locos regateando.

RODELLAR, EL REINO DEL DESPLOME

•Mayo 6, 2008 • Dejar un comentario



Chorreras interminables, grandes cuevas, placas infinitas, vías de calidad extrema, pozas, cañones, buen equipamiento, accesos cercanos, vías atléticas, ambiente aéreo, caliza de ensueño, desplomes inacabables…… Todo esto y mucho, muchísimo más, es Rodellar, una de las más importantes escuelas de escalada de España. Y no es sólo por la cantidad de sus rutas (más de 300), sino sobre todo por su extraordinaria calidad. Como bien dijo (creo) Carlos Logroño Citronio: “las peores vías de Rodellar pueden ser perfectamente las mejores vías de muchas escuelas”. Y no le falta un ápice de razón. Ven , y compruébalo.


En los últimos tiempos Rodellar se ha caracterizado por la presencia de vías de alta dificultad, estando presente en el candelero mediático debido a encadenamientos extremos por los escaladores más potentes del planeta. No es de extrañar la presencia continua de mutantes como Daniel Andrada, Chris Sharma, Dave Graham, Ramonet, etc bajo sus desplomes. La longitud de sus rutas, la calidad de su roca, la presencia de sombra durante el verano, así como el buen rollo que se respira, durante el día bajo las paredes, y en el pueblo por la noche, ha hecho que Rodellar se haya convertido en un destino imprescindible para los roqueros más fanáticos del panorama nacional e internacional.

Pero no todo son vías de octavo (y noveno) grado. No. En Rodellar podremos encontrar fantásticas líneas de sexto y séptimo grado, perfectamente equipadas, a la sombrita, y en un ambiente incomparable. Si bien hay que señalar que cuanto más power acumules en tus antebrazos, más podrás disfrutar de este paraíso; en una palabra: tráete el 7a bien consolidado, y lo agradecerás. Aunque no es imprescindible, ya que sólo caminar por el fondo de este cañón calcáreo bien merece la visita.

Y es que el Barranco del Mascún ofrece generosamente sus mejores manjares para que los paladares más exquisitos hagan uso y disfrute de sus más deliciosas excelencias pétreas. Entre ellas se encuentran maravillosas pozas a pie de vía donde refrescar nuestro espíritu escalador entre cristalinas y azuladas aguas; los paisajes más salvajes e impresionantes que podamos ver en todo el prepirineo aragonés; las agujas más esbeltas (como la Cuca Bellostas) de todo el norte de este país de roca que es España.

El barranco excavado por el río Mascún es con probabilidad el más espectacular de toda la Sierra de Guara, junto con Gorgas Negras, dabido a sus impresionantes desniveles, el encajamiento de su cauce, la verticalidad de sus paredes y lo cristalino de sus aguas. Tesoro para los barranquistas, también es una joya en bruto para los caminantes más resistentes, amén de la calidad de sus rutas. Por todo ello, deberemos seleccionar cuidadosamente las fechas de nuestra visita a sus paredes, dado que en temporada alta (julio-septiembre) esta obra maestra del Creador de Rocas y Sueños se ve ensombrecida por la masificación a pié de vía en prácticamente todos sus sectores, da igual el grado y orientación de los mismos. Ojo al parche, buscadores de tranquilidad, que en verano, el patio está más que saturado.

Antes de nada: IMPORTANTE

Estamos ante un espacio natural sometido a altas presiones debido a la afluencia masiva de escaladores. Es extremadamente importante el respeto máximo al entorno, a no dejar basuras, no hacer ruido, no salirse de los caminos, y sobre todo, a hacer el esferzo (supremo esfuerzo para muchos) de salir de casa “con todas las necesidades hechas”. Venga, chavales, que ya sabemos que os va a entrar el apretón cuando os acerquéis a tan imponentes desplomes, pero seguro que podeis pasar por el water por la mañana antes de salir….. Tampoco debería costarnos demasiado el cambiar de sector cuando al que acudamos esté saturado. Y el guardar un poquito de silencio, y no gritar improperios como posesos si caímos en el paso clave, que no hace falta que los demás sepamos que estáis en una vía muy dura…. Gracias a todos por la comprensión, pero si seguimos por el camino que vamos (tanto aquí como en otros sitios), vendrá “Papá Estado Regulador” a pedirnos autorización administrativa para subirnos a un 6a, empleando en su tramitación varios meses; o peor aún, a prohibirnos hacer el mono como a nosotros más nos gusta, que es más sencillo, rápido, y hasta efectivo, para preservar lo que nosotros no habremos sabido conservar.

Localización: La escuela de escalada de Rodellar se encuentra situada en pleno corazón de la Sierra de Guara, en el Prepirineo Oscense. Se accede por la carretera que une Huesca con Barbastro, cogiendo el desvío pasado Angués, en dirección a Bierge y Rodellar. Tras una serpenteante carretera llegaremos a Rodellar, campo base de nuestrasoperaciones. Los sectores son visibles desde el pueblo, y los accesos a los mismos se efectúan por el camino de bajada al Barranco del mascún, que sale desde la plaza del pueblo. Es importante destacar que no se puede aparcar en dicha plaza, ni invadir la calzada de acceso al pueblo.

Agua: Fuente en la plaza de Rodellar. También podremos abastecernos de en La Surgencia.

Dormir y compras: Debido a la masiva afluencia de visitantes, tanto escaladores como barranquistas y turistas, deberemos prestar especial atención a donde decidimos reposar nuestros antebrazos. El PRUG del Parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara prohíbe pernoctar (en furgonetas, caravanas, etc), cuestión que la Guardia Civil se encargará de recordarnos, y con razón. Sin embargo, la oferta de alojamientos es abundante:

Camping Mascún, con supermercado y restaurante. No hace falta coger coche para acceder a las paredes. Información y buen rollo. Algo saturado en temporada alta. Tf. 974 31 83 64.
Camping El Puente. Supermercado, bar y restaurante de calidad y barato. A 5 minutos en coche de Rodellar. Info y buen rollo, más tranquilo que el anterior. Tf. 974 31 83 12
Turismo Rural en Rodellar, un lujo para nuestro cuerpo, en un entorno incomparable: Casa Ortas: Tf. 974 31 83 64; Casa Arilla: Tf. 974 31 83 43
Albergue de las Almunias: 974 31 86 02
Refugio las Bordas, muy guapo y buen trato: Tf. 974 31 83 80

Bar Restaurante Florentino
, en el Pueblo el único abierto en invierno, buenas tertulias y placer para nuestro maltrecho estómago

Mejor hacer compra masiva en Huesca. Para pequeñas compras, en el camping Mascún y El Puente. Tienda de montaña, escalada y recuerdos junto al camping Mascún. La gasolinera más cercana está en Angüés y Alquézar, a 30 km de Rodellar.

Zonas de escalada cercanas: Vadiello (otro paraíso, tanto para deportiva como para escalada clásica); Riglos (sobran comentarios), Alquézar (grado y chorreras de calidad al sol) y Olvena.

Escalada, roca y equipamiento

Con más de 300 vías repartidas en unos 37 sectores, actualmente Rodellar es conocido por ser una escuela de escalada deportiva de alto nivel, aún en crecimiento y expansión. La roca es caliza de excelente calidad, plagada de chorreras y agujeros, principalmente desplomes y placas, con longitudes en general altas, que pondrán a prueba nuestra capacidad de aguante y asimilación de ácido láctico. Los grados van desde el IV al 9a (¿), predominando las vías de octavo y séptimo grado. El equipamiento es bueno también, a base de parabolts y químicos, con reuniones equipadas. Hay que agradecer desde aquí a todos los que han contribuido al equipamiento de la escuela, especialmente al Grupo de Montaña de la Guardia Civil, N. Bueno, N. Ayerbe, Christophe Bernard, A. Nasarre, D. Ascaso, Javier y Salvador Arnaudas, J. Oliván, Carlos Logroño Citronio, B. Ulmann, N. Gomollón, M. Boyer y M. Bringuer, así como a muchos otros, que se han dejado aquí la piel y los parabolts, para que todos disfrutemos. Si conservamos esta joya sin degradarla, les estaremos haciendo un homenaje a todos ellos. Gracias.

Sin embargo, Rodellar no siempre fue una escuela de deportiva, ya que en sus orígenes las grandes agujas y monolitos que se erigen a ambos lados del Mascún han sido codiciados objetos de deseo por parte de escaladores clásicos, en sus inicios principalmente franceses, descubridores de su potencial. Agujas y paredes como el Picon do Cuervo, Aguja de la Virgen del Castillo, la Cuca Bellostas y la Ciudadela, entre otras, constituyen verdaderas obras de arte para nuestros friends y empotradores. Que no todo son monodedos y arqueos a muerte.

Sectores

Cueva de los cazadores: de reciente creación, es un sector de desplomes, con grandes agujeros, mocos, tacos, y chorreras. Ideal para escalar en invierno y en época de lluvias. Unas 32 vías de entre 6c+ y 8b+ (o más). Destaca Trae crime (8a), A media Asta (7c).

Bisagra: Tranquilo sector, con sombra por la mañana, con pocas vías pero de excepcional calidad. Chorreras y tacos. Entre 6c y 7b+, destacando Recuerdos de mi abuelo (6c) y El Fugitivo 7b+.

Café Solo: un clásico de la calidad, se satura pronto ya que tiene pocas vías y muy solicitadas. Rutas de hasta 20 metros, entre 7a+ y 8c, destacando Mónica 7b, Café con leche 7b y Welcome to Tijuana 8c.

Búlder de Jon: es un sector clásico, debido fundamentalmente a la existencia de vías de resistencia-continuidad, extraplomada y con longitudes de hasta 20 m y al muro de su base que nos permite calentar y hacer búlder. Destacan Chao bambino 7a+, Alpinismo de salón 7a+.

Egocentrismo: muy transitado por la calidad de sus vías, con grados de hsta 8a, largas, extraplomadas y con canto. Todo un lujo para nuestros antebrazos. Las vías están cada vez más lavadas. Sombra por la mañana. Destacan Pequeño Pablo 7b y Egocentrismo 7c.

Cueva de las escaleras: Junto al sendero que va al camino, sector anecdótico, de 10 metros, con 5 vías de hsta 7a.

Alí Baba y Familia Manson: dos cuevas aterradoras con vías extremas, medio vías medio boulders, con proyectos de hasta 9a+ (hulk, alí baba, alí-hulk, etc). Para mutantes tipo Sharma-Andrada-Graham.

L’Ecole: agradable sector con 10 vías fáciles y largas (hasta 25 m), de hasta 6b (también hay dos 7c en la cueva de su izquierda), con excelentes vistas.

Bikini: A pie de río, si bien sus vías no son excesivamente buenas, su proximidad al camino y su sugerente verticalidad hace que casi siempre estén ocupadas. Tiene varias vías fáciles en su extremo izquierdo y debido a su mal merecida popularidad, algunas se encuentran extraordinariamente lavadas. 11 vías de entre Vº y 7c+ de 20 metros máximo. Destacan Marlen extralujo 6c+, Acracia 7a y Berenice 7a+.

Gran Bóveda. El “no-va-más” de la continuidad. Más de 35 rutas extraplomadas , muy aéreas, que superan los 35 metros, casi exclusivamente sobre chorreras, de altísima calidad y espectacularidad, donde si no vas con 8a, lo único que puedes hacer es ganarte una lesión de cuello de mirar para arriba. Hay varias vías de 7º grado en su extremo izquierdo. No te lo pierdas si tienes el grado suficiente. A destacar Ambición cero 8a, Nanuk 7c, El sepes 8a, Coliseum 8a, Géminis 8c, por citar sólo algunas. Ojo con la longitud de las vías.

Nuit de temps. Agradable sector con doce vías de grado medio-bajo, destacan Fanthkes (38 metros de 7a, buenísima) y los dos 6b del sector. Sombra por la tarde, suele estar algo saturadillo.

Pince Sans Rire: Espectacular cueva con dos áreas diferenciadas: a la derecha, bovedón con largas rutas de chorreras y regletas, mantenidas, aéreas y de especial calidad, grados altos (7b+-8b+); izquierda, desplome entre 6a+ y 7a+, interesante. Destacan Afina con Cristina 7b+, Pince Sans Rire 7b+ y El enano de la chepa del Seta 8a+.

Rigole: sector de iniciación junto al camino y río, soleado, algo pulido. 10 vías de entre IV y 7b, predominando el Vº.

Eliminator: Bordillo de 15 metros con 7 vías de hasta 7b+, destacando A jaco por el morro 7a+ y Eliminator 7a. sombra por la tarde. Dos vías de hasta 6a.

Criminal tango: una de las pequeñas joyitas de la escuela. Aunque cuenta con sólo 8 vías, no superándose el 7b, la calidad de las mismas no nos dejará indiferentes. Todas las vías son recomendables. Sólo los 2 último metros de Roxy la Palmera (6b+) merece que vengamos hasta Rodellar.

Maldita Codicia: sólo dos vías (7c y 7c+), lo pintoresco del sitio y la posibilidad de darte un chapuzón si no encadenas (salen desde el agua en un meandro del río) hacen que merezca la pena probarlas.

Aquest Any Si o El meandro y El vaso: sector muy popular, ya muy lavado debido a lo solicitado de sus vías y a la calidad de las mismas, se encuentra junto al río, casi todo el día a la sombra. Muy interesante pasarte las horas muertas tumbado en la arena junto al agua viendo a la gente apretar. 13 vías entre 6c y 8b+, con longitudes de hasta 30 metros. A destacar Caco que te mato 7b, Los cocoteros 7c, Aquest Any Si 7b+ , Soldados de salamina 7b+, entre otros.

El Camino: curiosidad geológica altamente aprovechada por el Grupo de Montaña de la Guardia Civil, protagonistas íntegros de su equipamiento, se trata de un perfecto plafón naranja de unos 100 metros de largo y 25 de alto, completamente lleno de vías da alta calidad, si bien se encuentran ya muy pulidas debido a que se masifica habitualmente. Grados entre 6a y 7b, sobre tacos, regletas y laterales. Buenísimo, si bien escalar con decenas de personas a tu alrededor desluce un poco su calidad.

Las ventanas del Mascún: otra de las grandes joyas, ya no sólo de Rodellar, sino de toda España, se trata de un capricho geológico del Creador de Rocas y Sueños, que se dedicó aquí a esculpir grandes arcos sobre la roca caliza prepirenaica. Los escaladores han sabido hacer el resto. Unas 35 vías completamente espectaculares, especialmente las de su extremo derecho, con buen canto en general, muy extraplomadas, de resistencia, y en el que no deberemos dejarnos impresionar por lo aéreo de sus líneas. Grados desde el 6b al 9a?. Sólo subir hasta aquí a echar un vistazo merece la pena, cuanto más ascender alguna de sus rutas, por lo que todas son recomendables. Elige la tuya y vuela. Sol por la tarde.

Furia latina, Callejón y La Fuente: junto al río, sectores muy populares debido a su cercanía (más bien debido a la cercanía del agua a las paredes). Cortas y potentes en furia latina, delicadas y técnicas en el callejón, y de iniciación en la fuente (saturación garantizada).

La surgencia: Impresionante muro gris de carácter vertical, con chorreras y tacos, relativamente solitario, con vías muy técnicas a la izquierda, y muy potentes y largas a la derecha. Vías de hasta 35 metros de entre 7a y 8b+. A destacar Lina 7b+, Ironman 7c y El corredor de la muerte 8a. los más fuertes que apreten a vista Florida, 8b+.